Puerto Pizarro: Reino de conchas negras e islas secretas

Puerto Pizarro, en Tumbes,  es una playa llena de agradables sorpresas gastronómicas y se encuentra rodeada de una lujuriosa vegetación que alberga miles de aves.

A simple vista parece un pueblucho dejado de la mano de Dios. Mucho ayuda en esta desoladora primera impresión la tierra apisonada cubierta de camiones frigoríficos cargando preciadas especies marinas, listas para ser trasladadas a Lima (1280 kilómetros al sur). Pero, en la medida que uno se acerca a la orilla, asoman las palmeras y botecillos de colores y viejas construcciones de madera que le dan cierta distinción al ambiente. Al frente se estira la isla del Amor y sus enhiestos mangles que la cubren de verde. Y allí hay que ir, porque Puerto Pizarro no tiene fama por tener buena playa, sino por su extraordinaria posición geográfica.

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Ubicado en una de las bocas del río Tumbes, desde Puerto Pizarro se tiene fácil acceso a tres islas. La primera de ellas, la Isla del Amor, dispone de la mejor playa en muchos kilómetros a la redonda, teniendo al frente el exquisito azul del Pacífico en toda su amplitud. En cambio, la Isla de los Pájaros carece de playa, pues está cubierta de manglares de punta a punta. Se recomienda visitarla cuando el sol esté cayendo, la hora en que miles de aves regresan en medio de un gran alboroto a dormir a la copa de los árboles de esta abigarrada isla. Finalmente, la isla Hueso de Ballena debe su nombre al lomo curvado como el espinazo de un cetáceo, aunque algunos señalan que allí varan ocasionalmente ballenas moribundas.

Las incursiones marinas no deben limitarse a las islas: sería absurdo estar en Puerto Pizarro y no visitar el criadero de cocodrilos, ubicado en uno de los esteros que integran al océano con el continente. Este enorme saurio antes extendía sus dominios desde México hasta el río Chira, pero ahora solo existe (en el Perú) en el río Tumbes. El último censo -del  2003- estimó que solo quedaban 22 individuos en toda la cuenca del Tumbes. El criadero Tuna Carranza es, entonces, una esperanza para esta especie.

Recién bautizado como Puerto Pizarro a partir de 1909 -antes era conocido como La Palizada- esta tradicional caleta de pescadores asegura el mejor cebiche de conchas negras del Perú, además de estupendos chupes de cangrejos y tortillas de langostas. Qué más.

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