Lo verde limpia los cosméticos

Autor: ALBERT MOLINS RENTER, BARCELONA. Imagen: Los cosméticos naturales abarcan todo el abanico desde geles, champús y también pasta dentrífica (Pixabay)

La preocupación por la salud y el bienestar animal llega a otros productos
La tendencia a comer de forma más saludable impregna, como valor, otros aspectos de la vida cotidiana de las personas, como el vestir o la cosmética. Tal y como dice David Lacasa, socio de la consultora Lantern, “el consumo consciente se está extendiendo” y las claves que muchas personas aplican a la hora de decidir qué alimentos comen –naturales, sostenibles, buenos para el medioambiente, y libres de determinadas prácticas crueles con los animales– han devenido en la aparición de una nueva categoría de productos etiquetados como “limpios”.

 

 

La Asociación Nacional de Perfumería y Cosmética (Stanpa) ha realizado el primer macroanálisis europeo sobre los productos naturales en cosmética, en el que el 77% de los encuestados ha afirmado que da importancia a los ingredientes naturales en los productos cosméticos, aunque en el proceso de compra el interés se reduce, y sólo el 47,7% presta atención a si los cosméticos son naturales o no.

Veganismo
Un 19% de los consumidores dice que no se pondría nada que no se pudiera comer

Pero hay un 19% de consumidores que trasladan directamente sus hábitos de alimentación a la cosmética, y afirman que no se pondrían nada en el cuerpo que no se pudiera comer.

Seguramente, hay mucha más gente interesada por la comida sana y por la salud que estrictamente por el veganismo, y eso es algo que algunas marcas están aprovechando.

La cosmética natural o limpia vive un boom en toda Europa, aunque en España su volumen de ventas está estable desde el 2015 y es un 10% menor que en el resto del continente, según los datos de Stanpa. En opinión de Lacasa lo que sucede es que, cada vez más, “los consumidores demandan productos acordes con su estilo de vida”. Y en este sentido, conceptos como estilo de vida saludable, bienestar animal y sostenibilidad “han dejado de ser una moda y han venido para quedarse”, dice Lacasa.

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La búsqueda de la felicidad
Hay una gran presión social, impulsada por las redes sociales, por ser felices y estar sanos

Y van a ir a más, porque “la esperanza de vida cada vez es mayor, y “además vivimos una época en la que existe una mayor presión social por ser felices y estar sanos. Sólo hace falta echar un vistazo a Instagram”, añade Lacasa.

A partir de aquí, “el consumidor actúa en función de su poder de comprar, y exige a las marcas que adopten soluciones”, aseguran desde Lantern.

Los productos de la cosmética natural prometen, en términos de resultados, lo mismo que el resto de productos cosméticos. La diferencia está en el cómo aseguran que nuestra piel estará más radiante, brillante, hidratada o más joven: sin tóxicos, libres de químicos, sólo con productos naturales, cuidando del medio ambiente, y sin que se haya experimentado con animales.

‘Cruelty-free’
En el sector cosmético está prohibido experimentar con animales

Sobre este último aspecto, un 20% de consumidores cree que los cosméticos naturales son aquellos que no llevan aditivos, mientras que un 5% considera que son todos aquellos en los que no se ha utilizado animales para testarlos.

En todo caso, no está de más recordar que ya en la década de los años ochenta la industria cosmética –toda– decidió no hacer pruebas con animales, y que “el reglamento de productos cosméticos prohíbe cualquier tipo de experimentación con ellos”, explican desde Stanpa. Por lo tanto todos los cosméticos que encontramos son cruelty free. (libres de crueldad).

Por eso, a partir del 1 de julio de este año con la entrada en vigor de las nuevas normas sobre reivindicaciones cosméticas de la Comisión Europea, los fabricantes deberán diferenciar sus productos “reivindicando en positivo sus beneficios en lugar de utilizar la palabra ‘sin’ para destacar los ingredientes que no contienen”, añaden desde la asociación del sector.

Tecnología
Existe una app para detectar ingredientes “problemáticos” en los productos de belleza

Pero lo que sí rechazan los compradores de este tipo de cosméticos es que entre sus ingrediente los haya de origen animal. Desde Lantern refuerzan esta idea con algunos datos: “en el caso de la cosmética, encontramos que un 33,3% del conjunto total de consumidores encuestados ( veggies y omnívoros) dicen comprar solamente productos que no utilizan ingredientes de origen animal. Diferenciando por sexos, en las mujeres, que son el usuario más habitual y frecuente de productos cosméticos, este porcentaje es del 40,2%, aunque el consumo en los hombres también es ya relevante y alcanza más del 25%”.

Sobre su composición y la declaración de la misma que se hace en los envases, desde Stanpa advierten “que no es lo mismo natural que orgánico”. Un producto orgánico o ecológico es aquel cuyos ingredientes provienen de este tipo de agricultura, y por tanto tiene que llevar el sello que lo certifique.

Y es que esta propagación de la ola veggie no está exenta de cierta confusión. Ni todo lo natural es orgánico, ni todo lo sano es natural, ni todo lo químico no es saludable. El veneno está en la dosis. El problema –según David Lacasa– “es que las marcas han perdido el discurso, lo que genera una situación compleja para ellas, porque obviamente no quieren engañar a nadie, pero sí vender, y al final terminan haciendo productos que se anuncian ‘sin’”.

 

Por eso, el otro gran reclamo de estos productos de belleza es que están libres de productos tóxicos para la piel. Y aquí la lista puede ser a gusto del consumidor.

Incluso la firma francesa de cosméticos Officinea ha desarrollado una aplicación que puede escanear la lista de ingredientes de un producto para marcar productos químicos “controvertidos”. Y es que otra de características de todo este movimiento verde es la quimifobia.

Hay, sin embargo, dos ingredientes que han sido abandonados por casi todos los defensores de la cosmética natural: los parabenos y el lauril sulfato de sodio (SLS).

Los parabenos son conservantes que ayudan a que los productos duren más tiempo, mientras que el SLS es un surfactante que ayuda a eliminar los aceites y permite que se formen las espumas, lo que significa que además de limpiar, es el responsable de la espuma que vemos en los champús y geles de ducha.

https://www.lavanguardia.com/vida/salud/20190423/461809476237/cosmetica-productos-naturales-comer-saludable.html