Las 'start up' hacen que éste sea un mundo mejor... ¿o no?"

Este experto en economía digital defiende el papel que juegan las empresas emergentes en la prosperidad del mundo.

 

"Las start up hacen de éste un mundo mejor... ¿o no?". Es la pregunta que se hace Arun Sundararajan, profesor de la escuela de negocios New York University Stern. La velocidad del cambio es tan voraz que cuesta discernir si vamos por el buen camino, o si por el contrario nos dirigimos hacia un mundo más injusto, desigual e insostenible.

"Las 'start up' son las que traen la innovación disruptiva, ésa que cambia hábitos sociales, que cambia el mundo"

"Las cifras indican que la desigualdad social está creciendo, al menos en términos de capital, pero eso es porque hay una clase de líderes que está generando mucha riqueza. La buena noticia es que algunos de esos líderes son emprendedores, y que los niveles de pobreza extrema se han reducido mucho", señala Sundararajan, que recientemente ha visitado Madrid con motivo del evento Outthink, organizado por Adigital.

Este profesor, que asesora a gobiernos de todo el mundo en política digital, se muestra razonablemente optimista. "A largo plazo, algunas de las grandes tendencias del momento, como la economía colaborativa y todo lo que ésta implica a nivel social y laboral, tendrá un impacto muy positivo", afirma. Y se explica: "Los economistas dirían que estas plataformas ayudan a generar eficiencia, lo que contribuye a aumentar la productividad y, por ende, crear crecimiento económico. Por otro lado, por el simple hecho de que ofrecen a los usuarios una alternativa, contribuyen a aumentar el consumo y el gasto".

Adiós al trabajo fijo

"Nuestros hijos no se comprarán una casa ni un coche. ¿Para qué, si pueden acceder a ello y pagar sólo por uso?"

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Arun Sundararajan, en un momento de la entrevista.

A corto plazo, no obstante, "la uberización del mundo supondrá un ajuste, que para muchas organizaciones y ciudadanos será muy duro", advierte. "Un trabajo a tiempo completo continúa siendo la aspiración de mucha gente, pero en el futuro las empresas tenderán a flexibilizar sus plantillas, contratando más freelance y creando equipos ad hoc. El reto es encontrar pronto un modelo de trabajo que funcione para todos", comenta este profesor. "Una vez que lo encontremos, creo que las fórmulas de trabajo autónomo y flexible serán muy buenas para la sociedad en su conjunto. Cada individuo podrá ser su propio empresario, mantener la propiedad sobre su trabajo y formar una marca personal", continúa.

En cualquier caso, "debemos dejar de medir el progreso en términos de PIB, porque la prosperidad va mucho más allá. Un índice de PIB, por ejemplo, jamás podrá medir el impacto social que tienen las start up. Y resulta que son éstas las que traen la innovación disruptiva, ésa que cambia hábitos sociales, que cambia el mundo", defiende Sundararajan.

Comprar 'versus' acceder

BlaBlaCar, Airbnb o Uber son tres de las start up internacionales más cotizadas. Las tres operan dentro de lo que algunos denominan la "economía colaborativa", un término muy amplio que tiene un rasgo común: "Son plataformas que permiten acceder a bienes y servicios, en lugar de comprarlos", resume Sundararajan.

"La 'uberización' del mundo será positiva a largo plazo, pero habrá un periodo de ajuste que promete ser muy duro"

En su opinión, "nuestros hijos no se comprarán una casa ni un coche. ¿Para qué, si pueden acceder a todo ello y pagar sólo por uso?". No sólo el transporte y la vivienda vivirán una revolución, "también existen plataformas que te permiten ir a comer a casa de alguien. Y en el futuro, la economía colaborativa conquistará el campo de la salud".

Sundararajan opina asimismo que, en un futuro no muy lejano, emergerá una gran plataforma global para alojar la identidad digital de los usuarios. Es decir, un espacio en el que compradores y vendedores puedan consultar un perfil verificado de la otra persona. "Toda la economía colaborativa depende de la confianza, y una identidad digital única puede ayudar a reforzarla", sostiene. "Es curioso cómo actúa la confianza en Internet. Por un lado, nos encontramos en una sociedad que cada vez confía menos en los demás. También decrece la confianza en la clase política y las instituciones. Y, sin embargo, a través de Internet, las personas confían las unas en las otras", reflexiona.

Según un informe elaborado por la escuela de negocios NYU Stern y BlaBlaCar, los internautas españoles confían, en primer lugar, en las recomendaciones de sus familiares y amigos, seguido de usuarios desconocidos de Internet (siempre y cuando dispongan de un perfil completo), sus compañeros de trabajo, sus vecinos y, en último lugar, sus demás contactos en redes sociales. "Se da la paradoja de que confiamos más en un usuario cualquiera que en nuestro propio vecino", destaca Sundararajan. La clave de la confianza está en la transparencia y en el conocimiento del usuario sobre el entorno online.

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