6 preguntas que debes hacerte antes de renunciar a tu empleo para ser emprendedor

Por necesidad, por vocación o simplemente por moda, mucha gente actualmente renuncia a sus empleos para buscar convertirse en empresarios, sin tener realmente una visión clara de lo que significa dar este paso, que en algunos casos es un salto al vacío.En México, el 77.1% de los empleos son generados por PYMES, las cuales representan el 99.8% de las empresas en el país, de acuerdo a cifras del INEGI e INADEM.

 

A las cifras anteriores hay que agregarles un factor que hace reflexionar sobre la eficacia del emprendimiento, ya que una micro empresa es 6.3 veces menos productiva que una empresa grande, de acuerdo a la OCDE.

De acuerdo al estudio de indicadores para medir el ecosistema emprendedor mexicano del INADEM, 59.38% de las MiPyMEs en México tuvieron ventas anuales menores a los 100 mil pesos; tan solo 7.65% de ellas lograron ventas superiores a los 2 millones en un año, de hecho menos del 8% de ellas logran sobrevivir el tercer año de existencia.

Todo lo anterior puede sonar desalentador, pero en realidad es una muestra de que el emprendedor no está preparado al momento de tomar la decisión de renunciar a su empleo para volverse independiente, ya sea por desconocimiento, por falta de pericia, o simplemente porque ser emprendedor no es para cualquiera.

Actualmente las generaciones millennial, principalmente la Gen Y, viven una frustración común, porque cada uno busca ser el próximo Steve Jobs o Mark Zuckerberg tratando de hacer un cambio en el mundo mediante sus ideas, talento y acciones. Es común ver a integrantes de esta generación(nacidos entre 1980 y el año 2000) frustrados por no poder convertir sus ideas en grandes empresas, y para otros es aun peor cuando terminan la universidad sin haber lanzado ya su proyecto personal y por esa razón deben convertirse en empleados.

Esta generación siente una especie de obligación por trascender, que los impulsa a perseguir un sueño colectivo, el cual no todos están listos para seguir y menos para lograrlo. 13 años como empresarioEn mi caso, hace 13 años renuncié a un buen puesto en una agencia, donde cada quincena recibía mi dinero sin importar si las finanzas iban bien en la empresa, si los clientes pagaban, si los proveedores presionaban; yo cobraba sin necesidad de pensar en esas cosas.

Ser empresario era algo con lo que soñaba desde que era estudiante, de hecho empecé a trabajar como becario en los primeros semestres de la carrera, y desde ese momento mi meta fue poner mi propia agencia.

Cuando al fin lo hice, tomé las desiciones que consideré en aquel entonces eran las correctas, aunque algún tiempo después me di cuanta de todo lo que no sabía sobre ser empresario.

Cuando era empleado, aunque mi puesto implicaba ser jefe de mucha gente y tenía sobre mis hombros varias responsabilidades, lo que yo sabía hacer era mi trabajo y buscaba hacerlo bien, pero nunca reflexioné en esos momentos sobre lo que no estaba en mis manos y por lógica desconocía.

Cuando me independicé no tenía ni la más mínima idea de temas de contabilidad, impuestos, finanzas, y aunque parte de mis responsabilidades eran la contratación del personal de mi área, realmente no tenía idea de como funcionaba un área de recursos humanos.

Cuando me volví empresario, comencé con una mesa de jardín, una silla plegadiza, una computadora y un cliente, y así estuve los primeros meses. Hoy 13 años después, las cosas han cambiado, y con mucho esfuerzo mi negocio ha crecido y estabilizado, y en este tiempo me he dado cuenta que si me hubiera hecho ciertas preguntas, las cosas se habrían dado de una forma más sencilla, así que comparto a continuación lo que desde mi experiencia se debe preguntar cualquiera que busca emprender un negocio, antes de renunciar a su empleo.

Las 6 preguntas que debes hacerte antes de renunciar a tu empleo

¿Estas dispuesto a trabajar en temas ajenos a tu especialidad, aunque no te gusten?  Es necesario preguntarse esto, ya que como empresario es vital conocer todos los detalles del negocio y no solo saber de lo que me gusta o tengo experiencia. Es común, como fue mi caso, que el emprendedor sabe de un tema y quiere con ese conocimiento salir adelante. Por desgracia los negocios requieren atención en varios temas diferentes, así que es importante pedir ayuda, ya sea con un socio, un empleado o mediante capacitación, pero no se pueden dejar desatendidos todos los temas.

¿Realmente quiero emprender?Muchos emprendedores se lanzan al ruedo sin tener una vocación como tal de empresario, ya que se sienten presionados por su entorno(familia, amigos, sociedad). Como lo comenté antes, muchos Millenials sienten esa presión social por emprender y ven el emplearse como un fracaso.

En mi caso, trabajé 9 años antes de lanzarme a poner mi propia empresa, y en cada empleo que tuve aprendí algo que he podido aplicar hoy en día.

Muchos quieren salir de la universidad y convertirse en empresarios en ese momento, y el problema que enfrentan al hacerlo es que simplemente, no saben trabajar, no saben como es un jefe, no saben ser compañeros. La experiencia que tuvieron en la carrera, incluso llevando materias de emprededurismo es muy distinto a lo que van a vivir al frente de un negocio, de ahí que mientras más experiencia tengan trabajando, mejor entenderán cual debe ser su rol.

¿Sabes cuánto dinero necesitas realmente para emprender?
Sorprendentemente muchos empresarios, no saben cuanto dinero necesitan para echar a andar el proyecto y al mismo tiempo subsistir. Es importante para esto saber cuanto necesito para vivir y cuanto necesito para que mi empresa pueda hacerlo también.

Es importante que todo emprendedor este consiente de que existe la posibilidad de tener que invertir más a la empresa e incluso que haya momentos en donde no se puede recibir dinero del negocio por un tiempo. No cualquiera está preparado para esto.

¿Con quién te vas a asociar?
Esta pregunta es sumamente importante, y la incluyo porque es uno de los principales errores que cometen los emprendedores. Es común ver que se asocian dos diseñadores, tres abogados o dos comunicólogos, y cuando empiezan a trabajar juntos quieren realizar las mismas funciones porque tienen el mismo perfil, y ninguno quiere hacer las demás.

Para que cualquier negocio funcione, los socios deben saber exactamente que actividades va a realizar cada uno y respetarlas, de otra manera las fricciones se volverán constantes y el desgaste será cada vez mayor.
Asociarse con un amigo suena bien de entrada, pero por lo general no resulta ser la mejor combinación, y es muy simple, aquí vamos a hablar de trabajo, no de nosotros.

¿Ya fijaste una fecha límite para que tu proyecto funcione?
No puedes pensar en emprender sin poner una fecha límite para determinar si lo estas logrando o no, ya que de otra manera podrías quedarte en el limbo empresarial, buscando solo sobrevivir en lugar de avanzar como empresario.
El fijar un plazo(razonable) te permite planear y organizarte para realizar todo lo necesario para cumplirlo, de lo contrario caerás en la procastinación y no concretarás tu proyecto.

El objetivo de un emprendedor debe ser dejar de serlo y convertirse en empresario

¿Realmente puedes ofrecer algo diferente o mejor?
Es muy frecuente ver empresas que están iniciando ofreciendo “Servicios Integrales”, y lo hacen así porque aceptan lo que les llegue con tal de trabajar. La realidad es que una empresa de una o dos personas difícilmente podrá hacer un servicio integral, de ahí que sea mejor especializarse en algo, más que hacer lo que sea. el riesgo de esto es que cada ocasión que aceptamos hacer un trabajo que no sabemos, no dominamos y ni nos gusta, nos alejamos del sueño que nos puso en la silla del emprendedor.

Perseguir tu sueño, comienza por serle fiel a tus ideales y principios.

Como conclusión, me parece que quienes hemos dado el salto a emprender, tenemos la responsabilidad de compartir nuestras experiencias para ayudar a otros, ya se a lograrlo, o a no aventarse al vacío.

Algunos nacieron para ser empresarios y tienen lo que se necesita para serlo, otros nacieron para ser empleados. El verdadero reto es entender y aceptar mis alcances y no pretender ser algo que no soy. No todos pueden ser empresarios, pero todos podemos ser felices con lo que hacemos.

El conocimiento que no se comparte, pierde por completo su valor

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