La era digital necesita de un cambio cultural en las empresas

 

Expertos en digitalización llevan varios años hablando de la importancia de entender que una transformación digital pierde su efectividad cuando ésta no va acompañada de un cambio de mentalidad y la configuración de una estrategia. Así se está afirmando también desde las altas instituciones europeas quienes también han emitido un informe en el que dan respuesta a algunos de los retos a los que se enfrentan las empresas en esta materia.

 

La ciencia de datos, el Internet de las cosas, la inteligencia artificial, la tecnología móvil, la realidad virtual o la robótica son algunos de los factores que están modificando el ecosistema empresarial.

En materia de reclutamiento, el conocimiento digital, la capacidad de análisis y las aptitudes sociales están ganando terreno a otros requisitos que, históricamente, siempre había copado los primeros puestos.

En el área de talento, los candidatos se proyectan en empresas innovadoras y los rankings mundiales sitúan a las tecnológicas, desde hace varios años, a la cabeza de sus preferencias. También ha permitido una modificación en la forma en la que se comunican y en la manera que entienden el trabajo, siendo los Millennials algunas de esas generaciones que han liderado –y liderarán- el cambio.

En lo que se refiere al sistema de trabajo, los tiempos en la era digital son más cortos, los clientes más demandantes y, cada vez, más virtuales. Se han introducido términos como teletrabajo, colaboración a distancia, formación y comercio online…

Los expertos en estas áreas y nuevas tecnologías ya advierten que aquellas empresas que no implementen los cambios necesarios para la digitalización de sus negocios, no sobrevivirán. Ahora, dan un paso más: las compañías que no entiendan los cambios como algo más que una tendencia o una moda, registrarán una baja rentabilidad y producción hasta llegar a su extinción. Dos caminos con un mismo fin que, no obstante, tienen solución.

Estos mismos profesionales señalan la importancia de que los líderes inviertan en tecnología y capaciten a sus profesionales no sólo en su manejo, sino también en la compresión de todas sus ventajas y oportunidades. Unas condiciones provechosas que ya ha enumerado la Comisión Europea en su Marcador de Transformación Digital.

Anualmente la CE elabora este documento en el que no sólo identifica las siete innovaciones consideradas clave - móvil, nube, redes sociales, robótica, Internet de las cosas, análisis de datos y ciberseguridad-, sino que advierte de la escasa implantación de las mismas en las empresas europeas –sólo un 26% de las empresas en el sector sanitario-farmacéuticio, automovilístico y de ingeniería mecánica las tiene implementadas, siendo las grandes empresas las más proclives a ello- y ejemplifica los beneficios de invertir en las nuevas tecnologías: mejores resultados de negocio (64% así lo considera) y un aumento de la facturación (51%) y de la productividad (opinión del 14% de los encuestados) por encima del 20%.

Consultados por el diario El País, Javier Casado, responsable del área digital de Everis, multinacional española de consultoría especializada en tecnología, y Silvia Leal, asesora de la Comisión Europea en competencias digitales y directora del Programa en Dirección TIC e Innovación Digital de IE Business School, explican en un artículo que el motivo de la escasa implementación de dicha tecnología se debe a que se trata de algo más que introducir nuevos sistemas y herramientas, sino de un cambio cultural. No obstante, ambos coinciden en la “obligación” de acometerlo.

La apuesta por la “innovación y la tecnología disruptiva” es considerada una prioridad estratégica por menos del 20% de las pymes, según el informe Perspectivas de la pequeña empresa en España, elaborado por KPMG en colaboración con la CEOE. “Para una empresa de menor tamaño llevar a cabo estos cambios ha sido más complicado, sobre todo durante la crisis, ya que tenían centrarse en la supervivencia”, certifica Casado.

El artículo finaliza señalando la importancia de analizar el negocio, las necesidades generales de los clientes –ya que su compra se ha diversificado, pero no es exclusiva del mundo online- y las de los empleados, para lo cual es vital conocer sus fortalezas, debilidades e intereses.

Ahora es más fácil acertar en ese incremento de la satisfacción general y los datos son la vía para hacerlo. La prueba son las plataformas Spotify, Netflix, Youtube o Facebook, que usan los datos de sus usuarios para ofrecer el servicio que mejor se adapta a sus características, situación personal en cada momento etc. pero también la publicidad que le muestra, generando un mayor impacto de la misma en los potenciales clientes.

http://www.equiposytalento.com/talentstreet/noticias/2017/07/21/la-era-digital-necesita-de-un-cambio-cultural-en-las-empresas/1662/

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