Cuba renuncia al comunismo

LA supresión del término comunismo en el proyecto de nueva Constitución de Cuba, aprobado este fin de semana por el Parlamento, junto con el reconocimiento de la propiedad privada y del mercado, pretende sentar las bases legales que permitan un mayor desarrollo de la economía y mayores garantías para la inversión extranjera.

De entrada, la renuncia al término comunismo en la nueva Carta Magna apenas tendrá impacto político. El proyecto de nueva Constitución, que consta de 224 ar­tículos, y que debe ser revalidado en un próximo referéndum, reafirma el socialismo como base del sistema político cubano y la propiedad socialista de todo el pueblo como núcleo fundamental, así como la planificación de la economía y el Partido Comunista como partido único. Pero, en el proceso de reformas en que está inmersa Cuba, la nueva Constitución abre nuevas vías hacia un mayor dinamismo del sector privado que, en un futuro, deberían ser la base de transformaciones sociales y políticas de mayor calado.

La maltrecha economía cubana necesita acelerar la generación de riqueza. La apertura hacia la iniciativa privada, el turismo y las inversiones extranjeras constituyen el único camino que tiene para lograrlo. Con la crisis de Venezuela se le ha cerrado un importante flujo de ayudas exteriores y la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca ha recrudecido el embargo que Estados Unidos mantiene sobre el país, y ha frenado muchas de las iniciativas de colaboración que se habían abierto durante la administración Obama.

Las reformas impulsadas en su momento por Raúl Castro, en una economía totalmente estatalizada como la cubana, estimularon la creación de numerosos pequeños negocios privados que en la actualidad emplean a 591.000 personas, lo que representa el 13% de la población activa. El nuevo presidente, Miguel Díaz-Canel, quiere seguir impulsando ese camino pero, para ello, necesita el respaldo jurídico de la Constitución, ya que la actual, que data de 1976, constituye un impedimento legal para el desarrollo de la iniciativa privada.

La nueva Carta Magna sienta las bases para la integración de nuevos actores en la economía cubana, con la eventual legalización de pequeñas y medianas empresas, sobre la base del reconocimiento del mercado. El nombramiento de Alejandro Gil como nuevo ministro de Economía encaja con esa voluntad política de acelerar las reformas económicas iniciadas que, en cualquier caso, siempre serán moderadas. Como ha dicho Díaz-Canel no habrá virajes hacia el capitalismo. Pero, de momento, ya se ha renunciado al comunismo, al menos sobre el papel.

https://www.lavanguardia.com/opinion/20180724/451070000993/cuba-renuncia-al-comunismo.html