” No hay curación posible sin aprender a vivir “ Desde el punto de vista de la alimentación, aquellos alimentos ricos en yodo pueden ayudar a regular la función de la tiroides. Si bien hoy en muchos lugares la sal común de mesa tiene agregado de yodo, la tasa de bocio sigue siendo elevada, porque también es cierto que existen muchos elementos que inhiben al yodo disponible en el organismo.
Este mineral, al igual que tantos otros se ve inhibido por la mala calidad de la sangre.

 

Una sangre acidificada, por las preocupaciones, tensiones, sobreesfuerzo, estrés, intoxicada por la presencia de contaminantes, por la ingestión de alimentos quimicalizados, por el contacto con todo tipo de contaminantes en general, implica la disminución de los minerales en el organismo incluido el yodo.

Para evitar la pérdida de yodo es necesario suprimir, carne roja y de aves, azúcar, café, té negro, hierba mate, alcohol, farináceos, bebidas cola, embutidos, exceso de grasas (productos lácteos como manteca, crema de leche, quesos duros y blandos), alimentos quimicalizados en general.

También existen los llamados alimentos bociógenos que es necesario evitar en caso de hipotiroidismo tales como: nabos, coles, mostaza, poroto de soja, maníes, piñones y mijo. Si estos alimentos se cocinan pierden su actividad como bociógenos. Muchos de éstos son beneficiosos para la salud tales como los nabos, las coles, la soja y el mijo, por lo cual se recomienda cocinarlos para poder beneficiarse de sus poderes terapéuticos.

Alimentos ricos en yodo

Como medida primaria es fundamental el reemplazo de la sal común de mesa por sal marina de buena calidad.
Las bardanas son vegetales que contienen una alta cuota de yodo.

Además de los peces, las algas marinas son una fuente muy rica en yodo y su consumo debe formar parte de la ingesta diaria.

Las algas marinas, ayudan a reducir la presión arterial y el colesterol. Son fuente fundamental de minerales: yodo, calcio, hierro, magnesio.

Regulan la temperatura del cuerpo, levantan el sistema inmunitario. Por su contenido en minerales, purifican el organismo y ayudan a disolver depósitos de grasa y mucosidades.

Todas son ricas en yodo y entre ellas podemos nombrar:

Alga Nori: Tiene más proteína que la carne vacuna, es rica en minerales especialmente: Calcio, Hierro y Yodo, reduce el colesterol y ayuda a eliminar depósitos grasos. Se tuesta a la llama de una hornalla, se la usa para ensaladas, cortada en cuadraditos. El sushi se prepara con ella.

Alga Agar-Agar: Ayuda a regular el tránsito intestinal, por lo que es adecuada en dietas de adelgazamiento, combate el estreñimiento. Se utiliza como espesante para elaborar gelatinas y postres en general.

Alga Wakame: Es la de más importante contenido de vitamina B y contiene grandes cantidades de Vit. A y C, tiene propiedades antibacterianas y se usa para purificar la sangre, mejora la función renal y hepática, estimula la producción de hormonas. Se la utiliza especialmente en sopas.

Alga Hiziki: Tiene 14 veces más calcio que un volumen comparado de leche ó queso, favorece la dentadura y es muy recomendado para niños y madres gestantes, equilibra el sistema nervioso y reduce el azúcar en la sangre, también se utiliza en problemas circulatorios. Se la recomienda para consumir junto a verduras rehogadas, ensaladas o chop-suey.

Alga Kombu: Regula la tiroides por su alto contenido en Yodo (adelgaza a las personas obesas y engorda a las demasiado delgadas), esta indicado en los procesos reumáticos y artríticos, efectiva para problemas de riñón e hipertensión, beneficia el cabello y la piel, neutraliza las flatulencias producidas por los porotos debido a su ácido glutámico. Se la utiliza en guisos de porotos, cocida en ensaladas con otros vegetales o en verduras al wok o chop-suey.

La Avena, es un cereal que contiene yodo y se aconseja su consumo a personas con problemas de hipotiroidismo, contiene además mucha fibra, por lo cual ayuda en problemas de constipación. Regula la función hormonal, tanto en hombres como en mujeres. Ayuda a bajar el colesterol.

Tiene poderes antidepresivos y reduce la necesidad de nicotina. Da fuerza y vigor.

Otros nutrientes para regular la tiroides

El zinc, así como la vitamina E, y la vitamina A, colaboran en muchos procesos del organismo incluida la producción de la hormona tiroidea. Las vitaminas del complejo B, también son necesarias para el funcionamiento de la tiroides.
Alimentos ricos en Zinc: Ostras, semillas de calabaza, nueces, cereales integrales, leche, yogur.

Alimentos ricos en Vitamina E: semillas de girasol, almendras, germen de trigo, porotos de soja, arroz integral, trigo integral.
Alimentos ricos en Vitamina A: zanahoria, espinaca, perejil, damascos, batata.
Alimentos ricos en Vitamina B: cereales integrales (trigo, arroz, avena, mijo, quínoa, amaranto, cebada, maíz).

Todos estos alimentos no solamente deben ser ingeridos a modo de curación sino como un aporte de nutrientes y beneficios fundamentales para un buen estado de salud.

Actividad física

La actividad física aumenta la actividad metabólica, la práctica de yoga específicamente es beneficiosa ya que ciertas posturas activan la tiroides, al comprimir, flexibilizar y estimular la zona donde esta glándula está ubicada.

La postura llamada Bhujangasana o postura de la cobra, Dhanurasana o postura del arco, Sarvangasana o apoyo sobre los hombros, Halasana o postura del arado, Viparita Karani, todas activan el funcionamiento de la tiroides. Las dos primeras son posturas que llevan a arquear la columna por lo que la zona de la tiroides se flexibiliza hacia atrás, generando mucha irrigación en la zona de la garganta. A través de las otras posturas mencionadas, que son de inversión, la sangre que desciende es retenida en la tiroides, mediante la llamada “llave de mentón”, estimulando energéticamente a esta glándula.

La práctica continua del yoga previene y resuelve irregularidades hormonales y a la vez ayuda a restablecer el funcionamiento endocrino general.

El aspecto relacionado con la imposibilidad de comunicación Según la parte del cuerpo donde se manifiesta la disfunción podemos hacer una lectura acerca de lo que está expresando dicha disfunción y qué necesitamos comprender para generar un cambio.

La zona dónde se encuentra la garganta, desde donde surge la voz, es el lugar, el espacio físico, desde donde expresamos nuestra forma de ver la vida, pensamientos, convicciones, consideraciones acerca de nosotros mismos y del mundo que nos rodea.

Hoy uno de los problemas claves que existen en la humanidad es la falta de comunicación.


Se vive tan apurado, tan ensimismado, tan encerrada cada persona dentro de su propio mundo, que no hay tiempo, ni interés, ni energía, para expresar y conectarse profundamente con los otros y con el afuera en general.

Esta incomunicación puede ser uno de los causantes de la afección de la glándula tiroidea.

Comunicarse, no significa sólo expresar lo que se piensa.
Comunicarse es también, relacionarse, compartir, cuidar, ayudar, poder trasmitirle al otro el sentir profundo de uno.
Comunicarse es conectarse profundamente con uno mismo, no estar disperso, alejado de las propias sensaciones y vivencias, es darse cuenta del propio sentir, ser auténtico, veraz y poder actuar en consecuencia.

La incomunicación que hoy se vive, es debida a que, en general, pocas personas son concientes de sus propias sensaciones y sentir. Pareciera ser que no hubiera nada que comunicar, porque uno se siente vacío.

Cuanto más vacía una persona se siente mayor es su actitud de incomunicación. Si no nos comunicamos, si anulamos o bloqueamos esta posibilidad de expresión, la zona de la garganta, de las cuerdas vocales y todos los órganos aledaños se verán afectados.

Puede ocurrir, que seamos concientes de nuestros sentimientos, pero no nos animamos a trasmitirlos y entonces por dejar de decir lo que uno cree que es verdadero, se genere un bloqueo energético en la zona mencionada.

Si se expresa lo que se siente, pero desde la violencia: enojo, ironía, demanda, crítica, esto también puede llegar a generar una dificultad en el funcionamiento de todas nuestras funciones corporales y glándulas en general y tiroides en particular.

Algo que es muy común también es la actitud de aquellas personas que temen expresar su voluntad u opinión por miedo a ser juzgadas, por inseguridad, generando violencia en sí mismas y hacia los otros, porque el que calla, el que no trasmite, genera conflicto en sus vínculos afectivos.

Las posibilidades de autocuración

Si hay un desorden de vida, es decir: una alimentación artificial, no conciencia de las emociones y sentimientos profundos, si el trabajo es una exigencia, si no existe una sexualidad plena, si los roles femeninos y masculinos están desdibujados, si los vínculos primarios, con padres, hijos, pareja, están en conflicto, si no hay una visión acerca del ser parte de una trama, de una red humana, de vida interconectada con todo el Universo, es probable que surjan desequilibrios, no solo en la tiroides.

Para resolver el funcionamiento de esta glándula, es necesario empezar por generar pequeños cambios en los hábitos de vida, es decir: cambiar la alimentación, mover el cuerpo, darse espacios para observar las sensaciones corporales, conectarse con los elementos de la naturaleza, comprender los conflictos vinculares y mirarlos descarnadamente, sin negarlos o minimizarlos, disfrutar de la naturaleza, de tiempos de ocio, de estar más en contacto con las sensaciones.

Si todo eso fuera ocurriendo en uno, sin exigencia pero sí entendiendo que es en esa dirección hacia dónde uno va, todas las glándulas se irían equilibrando, los órganos del cuerpo también y no habría necesidad de ingerir medicamentos.

El equilibrio general adviene cuando la mente se va serenando y eso muy pocos médicos lo enseñan.

No existe curación posible sin aprender a vivir.

Muchas personas cuando se les habla de todo esto o cuando leen este tipo de notas, dicen de dejar su medicación, pero para ello primero es importante generar cambios y ver cómo, a partir de ellos uno va mejorando su salud y en este caso puntual del hipotiroidismo, los índices de T3 y T4 van cambiando. Luego de un tiempo tendrá que consultar con su médico o algún terapeuta de confianza y verá si es posible dejar la medicación. Si no se está dispuesto a generar cambios, es preferible continuar con ella.

No nos educan en la salud, sino justamente en lo contrario, en la enfermedad, en buscar el medicamento apropiado, en resignarse de por vida a tal o cual pastilla que regula lo irregular y también a resignar la cantidad de contraindicaciones que cada medicamento tiene, tal como figura en los prospectos.

Hacerse cargo de uno mismo

En general hacemos responsables a otros o a la vida de nuestras perturbaciones y de las cosas que nos suceden.
La propia salud no depende de los médicos ni de los medicamentos, sino de uno mismo.

Nos cuesta hacernos cargo de nosotros mismos y por no sentirnos diferentes al resto, por comodidad y porque pensamos que los otros tienen más sentido común que nosotros, hacemos lo que nos dicen, por ejemplo frente a la salud.

Muchas personas no cuestionan que los médicos les receten de por vida un medicamento, aceptan esa realidad y religiosamente todas las mañanas toman la medicación. Hay una fuerte dependencia, que muchas veces es comodidad en relación a hacer lo que otro dice o sugiere.

Existen muchas enfermedades inventadas por los laboratorios medicinales para vender sus productos. Incluso se sabe que muchos médicos recetan porque luego los laboratorios los premian en función de la cantidad de medicamentos recetados. A mayor cantidad de recetas de un determinado medicamento mayor es el premio.

Es necesario investigar, dudar y ver si nos es posible resolver a partir de cambios importantes en nuestra forma de vivir, utilizando formas naturales que no impliquen agresión al organismo.

A veces los médicos no dicen que hay contraindicaciones en determinados medicamentos, ni los prospectos tampoco.

Pero el sentirse cansado, con menos energía, con dolores de cabeza recurrentes, con dificultades en la digestión, no son manifestaciones para no tener en cuenta, nos quitan energía y luego necesitamos otros medicamentos para paliar estos síntomas y el circulo vicioso nunca termina.

http://ojodeltiempo.com/hipotiroidismo-tratamiento-traves-la-alimentacion-conciencia-las-emociones/

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