“La cosa está muy dura, pero tengo fe” (o el dilema de ser militante o feligrés); por Willy McKey

 

El matemático, filósofo y Premio Nobel de Literatura Bertrand Russell fue un crítico de la noción de la fe que utilizaban los políticos en el siglo veinte: decía que sólo se hablaba de fe cuando se pretendía sustitur la evidencia por la emoción. Y esta referencia tiene lugar porque se ha difundido en la web una campaña del gobierno venezolano basada en una frase que remite de inmediato al autor de Por qué no soy cristiano: “La cosa está muy dura, pero tengo fe”.

    

Quizás Bertrand Russell fue uno de los primeros filósofos en articular (no en definirla, sino en articularla) una estructura argumentativa alrededor de la idea de que la religión está basada en el miedo, principalmente en el miedo a lo desconocido. Y dentro de esas ideas, los regidores de la fe se convierten en una especie de protectores que le hacen creer al feligrés que sin ellos no hay salvación. Y éste parece uno de los principios conceptuales de la referida campaña.


Poner a un joven deportista a conjugar, después de casi dos décadas al mando de las políticas públicas, una frase como “Vamos a comenzar a producir los alimentos y otras cosas que necesitemos aquí en Venezuela” no es otra cosa que una evasión de responsabilidades claras en torno a un modelo rentista que durante muchos años incluso llegó a creerse el espejismo de que el precio del petróleo era un logro de líder de la revolución.

Este recurso de hacer contraste con un pasado abstracto y resemantizado es lo que en economía conductual podrían describir como un “cambio de los puntos de referencia”: pretender que el ciudadano no se preocupe por la penuria que está viviendo en el presente, sino que pacte con la idea de que antes habría estado peor (incluso si ese “antes” es una experiencia desconocida y construida desde la resemantización del pasado).

Ese cambio de punto de referencia es mucho más explícito en otra pieza de la misma campaña:


Las religiones más antiguas se basaron en estrategias narrativas mitologizadas para explicar los fenómenos inexplicables para lo humano de una manera que captara a los feligreses desde una única e inequívoca versión del Universo. Y éste parece otro de los principios conceptuales de la campaña, sobre todo porque después de diecisiete años en el Poder es mucho lo que se puede mitologizar.

Revisar la historia de nuestra política contemporánea permite ver cómo los autodenominados “Hijos de El Caracazo” llegaron al poder desde una épica fallida y violenta que viró hacia una mitología de orígenes múltiples. Y entre esos mitos está una referencia instalada en el correlato político de aquel MBR 200 que ha evolucionado hacia el PSUV de hoy: los pobres comiendo perrarina.

La noticia de seres humanos comiendo alimento para animales es algo metafóricamente poderoso, pero financieramente inexplicable en la década de los ochenta. Ya varios periodistas venezolanos, Luis Carlos Díaz entre ellos, se han esforzado en desmentir mitos como el del consumo de perrarina en los estratos sociales más bajos.

Al resemantizar los referentes del pasado, esta campaña de propaganda pone al militante político en la posición del feligrés que pacta con las excusas de quienes gobiernan: no hay electricidad ni agua por culpa de otro, no hay alimentos ni medicinas por culpa de otro, no hay seguridad ni calidad de vida por culpa de otro, pero lo poco que ese feligrés puede reconocer como suyo tampoco le pertenece porque tiene un solo responsable: aquel quien hoy lo obliga a tener fe.

El lugar común de Karl Marx refiriéndose a la religión como el opio de los pueblos no puede ser más paradójico: hoy la revolución pide fe, pero los únicos pecados que perdona son los de ella misma.

La responsabilidad de las políticas públicas aplicadas durante cuatro ejercicios presidenciales es escondida debajo de una manipulación que, como decía Russell, sustituye la evidencia con la emoción. Y pretender eso cuando la clase obrera que gana el salario mínimo está ganando más en tickets de alimentación que en salario es, por decir lo menos, un acto temerario contra aquellos a quienes se les está exigiendo tener fe. Porque es innegable que después del reciente aumento del sueldo mínimo la clase obrera venezolana está trabajando por comida y no por lo que significan un salario y sus reivindicaciones.

Por eso, cuando la propaganda se refugia en un concepto como la fe, conviene acudir a las ideas de Russell para poder digerir el golpe desde las ideas.  Visto así, en Venezuela ya no vivimos en el socialismo del siglo veintiuno sino en una esquirla del Medioevo donde el Estado patrón ha decidido convertirse en un señor feudal que paga con alimento y pide fe.

También fue Rossell quien dijo que el mundo por hacerse necesitaba más valentía y conocimiento que esa fe vaciada de sentido por quienes ejercen el poder. Así que si la promesa que los feligreses reciben de las religiones se basan principalmente en el miedo a lo desconocido, ¿qué está haciendo el otro liderazgo para darle al ciudadano una idea de futuro verosímil, palpable, real?

Todo cuanto se ha olvidado también forma parte de esa bruma atemorizante, así que apelar a la nostalgia en situaciones como éstas es una torpeza política.

El hombre del Renacimiento demostró que la única manera de desembarazarse del peso de la religión en la Edad Media se alcanza desde la confianza que generan las ideas.

Hay un liderazgo político que hoy tiene la responsabilidad de fomentar la confianza suficiente para que esa fe que exige el poderoso parezca lo que es: una extorsión al dolor de quienes tienen menos. No me refiero solamente al liderazgo de la alternativa que hoy es mayoría en la Asamblea Nacional, sino también a aquellos que fueron escogidos por los militantes de un proyecto político que no ha cumplido con sus expectativas.

Y generar confianza requiere mucha más voluntad política que exigir fe.

Es cruel seguir en el intento de sustitur la evidencia con la emoción. Porque la fe es ciega, pero el hambre no.

http://prodavinci.com/blogs/la-cosa-esta-muy-dura-pero-tengo-fe-o-el-dilema-de-ser-militante-o-feligres-por-willy-mckey/

 

Contenido Relacionado

Suscríbase a nuestro Boletín

Busqueda en Creadess

Nota de Creadess

"Ten presente que no busco tu aprobaciòn ni influir sobre tì, me sentirè satisfecho si a partir de ahora comienzas a investigar todo por tì mismo".....Bruce Lee

Los textos de los artìculos publicados son tomados de otras pàginas y tienen claramente indicada la fuente de origen. Nuestra intenciòn es darles una visiòn amplia y no sesgada de los hechos actuales y contribuir a mejorar su bienestar fìsico, mental y espiritual dando herramientas ùtiles y una visiòn positiva de nuestras realidades.

Los artìculos del blog son escritos por nuestros colaboradores. Somos defensores de la libre expresiòn por lo tanto no ejercemos filtros ni sesgos en los contenidos pero si aseguramos la seriedad profesional y veracidad de las personas que postean.

Sigue a Creadess

Envía un mensaje o sugerencia

Nombre (*)
Entrada no válida
Correo (*)
Entrada no válida
Mensaje (*)
Entrada no válida
Entrada no válida

SIGUENOS EN FACEBOOK

SIGUENOS EN TWITTER

NUEVOS MIEMBROS