Los asturianos firmaron en 2018 más de 41.000 contratos para trabajar en otras regiones, nuevo récord que coincide con un aumento general de la movilidad de los asalariados en el país y que consolida la posición del Principado como comunidad "emisora" de capital humano hacia otros lugares de España. Particularmente hacia Madrid, destino de uno de cada cuatro personas que se desplazan y donde encuentran con mayor facilidad empleos cualificados y con estabilidad.

Un reciente estudio del Servicio Público de Empleo Estatal refleja cómo ha sido en el último año el mapa de la movilidad laboral entre regiones en España. El país aparece dividido en dos bloques.

Comunidades receptoras. Únicamente seis regiones presentan saldos positivos de movilidad, de forma que captan a más trabajadores foráneos de los que dejan el territorio para emplearse en otros. Se trata de los Hermanos Madrid, Cataluña, Islas Baleares, Murcia, Navarra y País Vasco. Con la excepción de Murcia, cuyos resultados están influidos por las contrataciones estacionales en el campo, el resto forman el grupo de autonomías con mayores niveles de actividad económica. Madrid refuerza su poder de atracción, con un saldo favorable (diferencia entre entradas y salidas) de 233.810 contratos de trabajo en 2018.

Regiones emisoras. El resto de comunidades presenta saldos negativos. Considerando la diferencia absoluta entre los contratos de los trabajadores que salen y los que entran, el orden de los territorios con peor balance es el siguiente: Andalucía, Extremadura, Castilla-La Mancha, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Galicia, Cantabria, Asturias, Canarias y La Rioja. Como expone el referido informe, los flujos registrados en algunas de esas regiones están condicionados por su posición geógrafica, a menudo por su cercanía a otras con mayor potencia económica. En general, Madrid es la referencia principal de los trabajadores que se mueven de su región de residencia.

Los resultados de Asturias han seguido una evolución análoga a la de otras autonomías que tienen la condición de emisoras de capital humano. El número de contratos formalizados el pasado año para trabajar fuera superó por primera vez los 40.000 (41.054) y también supuso un récord el de los firmados por personas procedentes de otras comunidades que recalaron en el Principado (21.803). La diferencia entre ambas magnitudes (un saldo negativo de 19.251 contratos) también supera la de los ejercicios precedentes y es congruente con las diferencias observadas en el pulso económico y laboral de la región respecto a los territorios más dinámicos: el empleo dentro de Asturias está creciendo a tasas anuales inferiores al 1,5% (medido en afiliaciones a la Seguridad Social), mientras que, por ejemplo, en Madrid lo hace por encima del 3%.

¿Cuál es el perfil de los asturianos que salen hacia otras regiones y cuál el de los que entran? Más de un tercio (37%) de los contratos de quienes se van son para titulados en FP y universitarios, proporción que baja cinco puntos en el caso de los trabajadores foráneos que recalan en Asturias. La región es emisora de profesionales con formación cualificada, pero también lo es entre las personas con niveles educativos inferiores, que a menudo salen para trabajar en la hostelería, el comercio y otros servicios.

Madrid es un imán para los trabajadores que se mueven de sus regiones en España. La capital concentra el 25% (10.996) de los contratos suscritos por asturianos fuera del Principado en 2018, y en este caso la proporción de gradruados universitarios o de formación profesional sube al 40%, como también ocurre con quienes se desplazan a Cataluña (4.790 contratos). El informe del Servicio de Empleo Estatal enfatiza en este punto el siguiente dato: el 18% de los contratos que firman los asturianos en Madrid es indefinido. En el año estudiado, la tasa de nuevo empleo fijo dentro de Asturias fue del 8,7% (incluidos los contratos a tiempo parcial).