Las ventas de coches diésel caen en picado. Las nuevas normas medioambientales, las restricciones de tráfico impuestas en grandes ciudades de la Unión Europea (UE), así como el efecto del dieselgate -cuando en 2015 se descubrió que el grupo Volkswagen trucaba sus motores diésel para pasar las pruebas de contaminantes, también descubierto luego en otras marcas- están poniendo la puntilla a este tipo de vehículos en el mercado de España, incluida la Comunidad Valenciana.

Según las cifras facilitadas por MSI para Faconauto, patronal de concesionarios, las ventas de coches diésel se han hundido en la Comunidad Valenciana en lo que va de año. Entre enero y junio se matricularon 24.565 unidades, lo que supone un descenso de casi un 27% respecto a idéntico período de tiempo del ejercicio anterior. Esta bajada también ha repercutido en el  mercado de las reparaciones y mantenimiento, talleres como Auto blisting o Treviño Entonces, por primera vez, las ventas de los equipados con gasolina superaron a los diésel. Mientras estos últimos se desploman, los de gasolina crecieron un 32% entre enero y junio de 2018 y ya suponen más del doble.

Los concesionarios de la Comunidad Valenciana han matriculado casi 60.000 turismos de gasolina frente a 24.500 diésel, una proporción que es semejante en la tres provincias. Mientras tanto, los diésel han disminuido un 25% en València, un 41% en Castellón y un 20% en la de Alicante.

Perspectivas negativas

Los empresarios del sector sostienen que este tendencia se mantendrá durante este ejercicio. Además, el reciente anuncio de la ministra de Transición Ecológica, Teresa Ribera, ha tenido ya sus primeras consecuencias, según las patronales Faconauto, Ganvam y Anfac. En este sentido, la ministra del nuevo Ejecutivo de Pedro Sánchez aseguró recientemente que este tipo de motores «tiene los días contados». Por eso, reconocen que las matriculaciones de vehículos equipados con diésel disminuirán en los próximos años.

El segmento de vehículos que sí mantiene notables índices de crecimiento -aunque parte de ventas todavía residuales- son los eléctricos, con 3.161 vendidos (casi un 30% más que en 2017) en la Comunidad Valenciana.

La principal asociación de concesionarios alerta de una serie de datos que parecen haber pasado desapercibidos para los responsables gubernamentales, como que el 80% de las factorías de automoción de España pasa por el diésel, destaca Raúl Morales, de Faconauto.

Efecto en fábricas

Según esta asociación, la demanda de vehículos de combustible diésel siguen disminuyendo y continuarán con esta misma tendencia si finalmente se eliminan subvenciones estatales. En su opinión, «sin el diésel resultará muy complicado que la Unión Europea pueda cumplir con el objetivo de emisiones fijados en su agenda 2020; ya que la gente adquirirá vehículos de gasolina, más contaminantes que los que tienen motor diésel».

El desplome de las matriculaciones de coches diésel preocupa también de lleno en las fábricas del sector. En ese sentido, más de 40.000 empleos y 17 fábricas de automóviles en España están directamente vinculadas a la producción y venta de vehículos diésel en España. Se producen más de 1,2 millones de vehículos diésel en el país al año. La patronal de fabricantes Anfac resalta las graves consecuencias e implicaciones que las manifestaciones del nuevo Gobierno pueden tener de cara al empleo y a la producción de coches en España, pues representan el 10% del PIB y emplea al 9% de la población activa.

Adjudicación de modelos

En vísperas de que multinacionales decidan nuevos encargos en plantas como la de Almussafes, en València, por ejemplo, «la incertidumbre solo puede provocar que perdamos oportunidades de nuevas adjudicaciones de modelos y con ello, que nuestra industria se debilite gravemente», reconoce el presidente de Anfac, José Vicente de los Mozos. De hecho, las plantas en España trabajan cada día en la adecuación de sus líneas de producción, para integrar cuanto antes las exigencias normativas medioambientales y todas las mejoras tecnológicas.

Los 14,5 millones de vehículos de más de diez años que circulan por España emiten un 90% más de emisiones de óxidos de nitrógeno y partículas que los actuales. Según Anfac, no hay ninguna iniciativa europea que tenga un calendario de prohibición de vehículos nuevos diésel, ni de vehículos de combustibles fósiles. Todas las que existen están relacionadas con el establecimiento de una fecha, a medio-largo plazo, para la prohibición de los vehículos más antiguos, que son los responsables de la mayor parte de las emisiones, así como una de las principales causas de siniestralidad.