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Huyendo de las relaciones violentas

por en Artículos de opinión
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El término de indefensión aprendida es parcialmente nuevo en la sicología y se refiere a la situación que vive una persona que es dominada por otra y en la que la persona sometida ya ni tan siquiera procura defenderse por pensar que no va a conseguir nada. Es realmente triste vivir una situación de esta manera y la ignorancia del fenómeno lo agudiza.

Vivir la “indefensión aprendida” con el otro es el resultado de distintos componentes, entre aquéllos que destacan:

  1. La persona sometida ha interiorizado los deseos y los valores de quién los domina, aun considera preciso adelantarse a ellos. Esto significa vivir muy pendientes del estado anímico del otro: no se vaya a enfurecer si no le doy esto o bien hago aquello. Asimismo supone que estimo que lo que el otro desea es mucho más esencial que cualquier otra cosa, aun que lo que deseo.

dos. La persona sometida ha aprendido que defenderse no solo no soluciona la situación, sino aun la agudiza. Esto es, sus primeros intentos por defenderse o bien oponerse a la voluntad del otro no funcionaron y entonces ya no se procura nuevamente por estimar que no hay modo de lograr el éxito.

Identificando a la persona violenta

Es imprescindible reconocer que la tolerancia a la violencia depende de su identificación. No podemos oponernos a lo que no existe. La violencia no siempre y en todo momento es manifiesta con golpes o bien maltrato físico. La violencia se da en las relaciones de modos muy sutiles que van desde el maltrato verbal hasta la indiferencia y el silencio como modo de dominar al otro. Un ademán, una palabra, un silencio o bien una actitud pueden ocasionar heridas muy dolorosas y hasta daños permanentes.

Identificar la violencia es el paso inicial para erradicarla: cualquiera de los próximos comportamientos, entre otros muchos, son violentos:

Los comentarios violentos y también humillantes sobre tu aspecto físico, tu modo de ser y tu modo de actuar

Las restricciones que otros te imponen a fin de que te apartes de amigas, amigos, familia o bien compañeros de trabajo, argumentando sin patentiza que no son positivos para ti

Las presiones a fin de que cambies de comportamiento mediante la manipulación

Las amenazas de dejarte, de no darte dinero, de que alguien se marcha a eliminar la vida sí lo dejas o bien de castigarte de alguna forma

Los cambios bruscos de humor del otro, que te atribuyen de qué forma si tu fueses la culpable

Vejaciones de cualquier clase

Las intrusiones a tu vida privada: de qué forma leer tu correo, repasar tu cartera, oír tus llamadas, etcétera

Los silencios de indiferencia, los ademanes de desaprobación, el no compartir contigo su planeta, el despreciarte

Toda violencia o bien maltrato físico

Forzarte a tener relaciones íntimas o bien a tenerlas de modos que tu no quieres

Discriminarte por tu orientación sexual, tu situación económica, tu trabajo, tu raza, tus orígenes, etcétera

La lista puede ser inacabable, desgraciadamente, las personas podemos desarrollar violencia en nuestras relaciones aun sin estar siendo conscientes de ello. Debemos comprobar de manera continua nuestros modos de actuar con el resto. Hemos de estar atentísimos a lo que sentimos. Sí te sientes triste, deprimido, agotado emotivamente, atemorizada, y singularmente sí sientes que estás todo el tiempo atenta al estado anímico de la otra persona y te preocupa que se vaya a enfurecer, a salir de control, a encolerizar o bien a violentar: cuidado.

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