¿Se evalúa lo importante? ¿Se evalúa lo que se puede evaluar? ¿Para qué sirve la evaluación institucional?

¿Evaluar a la institución de manera institucional potencia la capacidad de aprendizaje de forma individual y en forma colectiva?

¿Qué modelos buscan equilibrar una evaluación basada en teoría con la evidencia empírica del contexto del cual se parte?

Estas son algunas de las preguntas que se hacen los que buscan respuestas ante la evaluación institucional y, afortunadamente, si hay quienes se han dedicado a investigar sobre ello y han aportando algunos de sus aprendizajes obtenidos de sus investigaciones.

 

Ruth Harf presenta cuestionamientos acerca de la evaluación, como por ejemplo:

¿Se evalúa lo importante? ¿Se evalúa lo que se puede evaluar? ¿Para qué sirve la evaluación institucional?

Menciona que a la evaluación no se le ve como una herramienta de trabajo para la mejora continua de la marcha institucional, para realizar una mejora en vez de cambio o innovación. Y en este sentido plantea la mejora como el tomar en cuenta lo que ya se tiene, pues no siempre es bueno tirar todo abajo.

Y si la meta principal y la misión de la institución tienen que ver con que los alumnos aprendan, hay que tomar en cuenta la modalidad de funcionamiento que genera los espacios de aprendizaje dentro de la institución pues la vida institucional está en todas las actividades y no solo en un salón de clases.

También plantea que acuerdo a las concepciones ideológicas al sistema de valores y a las posturas éticas que se tengan se pueden lograr mejorar en la evaluación de la institución, a saber:

1.- Incremento en la autonomía.

2.- Que haya equipos directivos de liderazgo situacional.

3.- Revisión del aprendizaje de alumnos, desempeño de docentes y la apertura a la participación de las familias.

Por lo que la evaluación institucional permitiría optimizar capacidades como por ejemplo: el proceso curricular, las prácticas docentes, el funcionamiento en equipo de los directivos, el proyecto institucional, etc., al pasar de la evaluación de castigo a la democrática; al ver a la evaluación como una herramienta de análisis y no de reproches.

De esta manera, dice, se pueden mejorar los aprendizajes escolares, no solo los de los docentes con los alumnos sino también del trabajo con la diversidad en donde también se incluyan las diversas capacidades, dones y talentos de los docentes.

Ruth Harf señala que hay que ver lo mejorable pero también dejar lo que está bien, lo que sigue teniendo valor y no lo que está porque siempre se hizo así.

 

Evaluar a la institución de manera institucional potencia la capacidad de aprendizaje de forma individual y en forma colectiva.

Recomienda trabajar con los dominios organizacionales:

 

Sabiendo que siempre coexisten y revisar ¿Cuál prevalece? Buscando que prive la lógica de la razón sobre la del poder o la de la utilidad. 

Recomienda centrarse en que la información que se obtenga sea útil y pertinente, de fuentes válidas. 

Y atender los obstáculos frecuentes:

 

Para facilitar la superación de estos, las estrategias y criterios para evaluar deben ser conocidos por todos. Llegar al grado de una “Nostridad”, es decir: pasar de la institución en la que uno trabaja a nuestra institución.

Existen varias finalidades en la evaluación:

Finalidades pedagógicamente ricas y potentes:

 

Finalidades pedagógicamente pobres:

 

Finalidades perversas:

Recomienda crear una cultura evaluativa donde no sea una tragedia ser evaluados sino donde los docentes pidieran ser evaluados para poder crecer.

 

La evaluación sentida como parte de nuestra identidad tiene una función social:

 

Para evaluar a la institución habrá que tomar en cuenta:

 

Hay que evitar los elementos de la evaluatitis aguda o crónica:

 

En el artículo de Valenzuela, Ramírez y Alfaro se menciona a la evaluación institucional como una “práctica educativa que basa sus juicios en documentos, estadísticas e información interna de la unidad evaluada”

Para generar el modelo para el proyecto tuvieron que definir la naturaleza de la evaluación y las dimensiones de la evaluación: “evaluación basada en teoría vs. evaluación empirista; evaluación holística vs. evaluación atomista; evaluación objetivista vs. evaluación subjetivista; y, evaluación cuantitativa vs. evaluación cualitativa.”

El modelo que ellos proponen parte de la premisa de equilibrar una evaluación basada en teoría con evidencia empírica del contexto del cual se partía.

Y como objetivo fundamental del proyecto se planteó identificar las características que debe tener un modelo de evaluación que “proporcione información a los cuadros directivos de una institución educativa para mejorar los procesos de toma de decisiones, la gestión de la institución y, eventualmente, la calidad del servicio educativo que ofrece”.

El enfoque del modelo de evaluación es que no se vea como un fin último, sino como un medio para llegar a un fin y el fin es mejorar la calidad del servicio que ofrece la institución educativa.

Si bien el modelo de evaluación es muy importante no es el único medio con el que cuenta el director pues el proceso de gestión de la calidad es muy complejo.

Dicho proceso implica una visión a corto, mediano y largo plazo de la institución; una planeación de la tarea educativa; una propuesta de estrategias innovadoras; una alineación de la tarea educativa con las necesidades de la sociedad; entre otras.

 

Se plantearon, al principio, preguntas como las siguientes: ¿Se evalúa lo importante? ¿Se evalúa lo que se puede evaluar? y como se ha podido revisar en las posturas presentadas no siempre se evalúa lo importante ni lo que se puede evaluar, ni otras variables de estas cuestiones. Por lo que habrá que ser muy crítico y equilibrado de manera objetiva para plantear lo que se quiere evaluar, tomando en cuenta las concepciones ideológicas el sistema de valores y las posturas éticas que realmente pudieran mejorar a la institución.

Se debe tener presente que el enfoque del modelo de evaluación no se vea como un fin último, sino como un medio para llegar a un fin y que éste fin sea mejorar la calidad del servicio que ofrece la institución educativa, y que esa mejora no radica solamente en los aprendizajes escolares, sino también en el de los docentes.

Habrá que adoptar una postura de equilibrio en una evaluación basada en teoría con evidencia empírica del contexto del cual se parte y que no sólo se potencie la capacidad de aprendizaje de forma individual sino también de forma colectiva.

 

Referencias.

Harf, Ruth, Evaluación institucional, Gestión y Liderazgo | Noveduc, https://www.youtube.com/watch?v=2FEuhQU3HVg

Valenzuela, Jaime Ricardo, Ramírez, Ma. Soledad y Alfaro, Jorge Antonio (2009) CONSTRUCCIÓN DE INDICADORES INSTITUCIONALES PARA LA MEJORA DE LA GESTIÓN Y LA CALIDAD EDUCATIVA* CREATION OF INSTITUTIONAL INDEXES FOR THE BETTERMENT OF ADMINISTRATION AND EDUCATIONAL QUALITY Revista Iberoamericana de Evaluación Educativa - Volumen 2, Número 2